lunes, 17 de abril de 2017

PASCUA DE RESURRECCIÓN

MARÍA MAGDALENA, HIJA DE LA LUZ

Vagaba como una loca pero su corazón estaba seguro. Aquello que decía el profeta: "el pueblo que habitaba en tinieblas, le brilló una gran luz ...". Se le podía aplicar a María Magdalena. Ella surgió de las tinieblas del pecado, de ser un "juguete" de unos y de otros, quedó iluminada en su dignidad de persona.

¿En qué se notó ese cambio? La tomaron por loca pero no estaba loca; llevaba en su persona una fuerza que le hacía ser valiente, misionera, comprometida con la causa de Jesús, su amigo.

Ella, como mujer, contaba poco en aquella sociedad pero la Luz de Cristo, no sólo le iluminó sino que le hizo abrirse camino en un ambiente donde eran los hombres quienes imponían sus criterios.

¡Esa es la Luz de Cristo! Si tuviéramos que traducir  lo de la Luz de Cristo a un lenguaje que sea comprensible, habría que decir que la Luz de Cristo, es la vida para las personas pero, al mismo tiempo, es vida compartida que va transformándose cada rincón de nuestro ser, de ti y de mí y de nuestra sociedad.

María Magdalena es ejemplo actual: como ella movilizó a los apóstoles, a todo el grupo, así nos tiene que movilizar a todos para que participemos de esa Luz que tanto bien le hizo a ella y que puede hacer a nuestro mundo. Ella vivió y creyó que la muerte que yacía en el sepulcro era esperanza de otra forma de vivir.

D. Manuel Tirado Fernández
Párroco-consiliario

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