Ha pasado una semana, pero el aroma a romero y la luz de aquel Domingo de Resurrección siguen inundando nuestra memoria. ¡Qué manera de acompañar a la Apóstol de los Apóstoles!
Fue un privilegio verla avanzar por las calles Eduardo Lope y sobretodo por su calle, la calle Caldereros, ambas engalanadas, con romero en el suelo, colgaduras y colchas, para una ocasión tan grande como es el anuncio de la Resurrección.
ero, sin duda, el alma del paso fue su cuadrilla: qué elegancia la de esos costaleros y costaleras, hombres y mujeres que mecieron a la Santa con una maestría única bajo la guía del capataz Quiterio Torralba y sus contraguías, nuestra querida Cati y Josema.
El momento más esperado nos encogió el alma: el ENCUENTRO con JESÚS RESUCITADO. Fue nuestro consiliario el encargado de tirar del velo negro, descubriendo la alegría de la Vida mientras la Banda de Música Puente Romano sonaba magnífica, poniendo la banda sonora perfecta a una mañana de gloria que se cernía bajo el sol del medio día y las petalás en una calurosa recogida al grito de ¡Viva la Magdalena!.
¡Que la Santa nos guarde bajo su manto y nos mantenga unidos en la Fe
hasta un nuevo Domingo de Pascua!





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